Petroleo en el CHAD

 

En 2003, tras la finalización del oleoducto de más de 1000 km. que llega hasta el Atlántico, Chad se convirtió en un país exportador de petróleo. El oleoducto atraviesa la sabana y la jungla desde los campos petrolíferos de Doba, en el sur de Chad, y termina en una bahía de la costa camerunesa.

Una ley determina que el 80% de los beneficios reportados por esta industria serán empleados en el desarrollo de la educación, la sanidad, la agricultura, las comunicaciones e infraestructuras del país. Sin embargo, parte de la bonificación obtenida por la firma del contrato, no incluída en esta ley, fue utilizada para comprar armamento.

El Banco Mundial, que controla el desarrollo del proyecto petrolífero, valorado en 3.700 millones de dólares, la mayor inversión privada llevada a cabo en África, espera que sea un modelo para otros países que acaban de descubrir petróleo, como Mauritania, y que los beneficios contribuyan a reducir la pobreza.

Dicho organismo ha establecido estrictos límites en la manera de gastar el dinero obtenido por el gobierno por la venta de crudo. Un comité especial, compuesto por varios miembros independientes, ha sido designado para observar y controlar los gastos. Todas las miradas están puestas en ver si el gobierno maneja responsablemente los beneficios que ya ha recibido desde el pasado julio, o los despilfarra.

Con parte de los primeros 57 millones de dólares de beneficios, se pretenden construir 140 km. de carretera entre Bisney y Bokoro, dos pequeñas ciudades al este de la capital. En un país tan extenso, con caminos sin asfaltar que se tornan impracticables en la época de lluvias, desplazar personas o mercancías se convierte en una tarea hercúlea.

Es difícil encontrar en el África subsahariana un país productor que sirva como modelo a seguir. En Guinea Ecuatorial, el tercer productor, son los altos cargos del gobierno los que se están enriqueciendo, y en Nigeria, el primer productor del continente, una milicia étnica en el delta del Níger demanda una proporción mayor de los beneficios para la población local, y ha amenazado a los trabajadores extranjeros, hasta que se cumplan sus demandas. De hecho, ya hay en Chad algunos signos de alerta. El presidente Deby intenta cambiar la Constitución para permanecer otra legislatura en el poder. La enmienda ya ha sido aprobada por el Parlamento, y espera ser aceptada en un referéndum.

Ya se pueden observar las diferencias entre la zona petrolífera y el resto del país, sumamente pobre. Los residentes de las zonas próximas a los campos de petróleo, a 500 km. al sur de N´Djamena, no tienen ya que caminar millas para conseguir agua de los pozos. En Kayrati, tienen una torre de suministro de agua potable para el pueblo, impulsada por la electricidad proporcionada por placas solares. Esta es la compensación que la población de esta localidad solicitó por la pérdida de los terrenos donde asienta el campo petrolífero.

El trabajo de las familias ha disminuído, al no tener que acudir hasta seis veces al día al pozo a por agua, y se han reducido las infestaciones por parásitos intestinales. Ya casi nadie los padece. En Meurmeoul se ha construído una nueva escuela, y el número de alumnos ha aumentado un 20%. Algunos niños acuden desde poblaciones distantes hasta 10km. Los 800 habitantes de esta localidad han construído un segundo edificio: una casa para el maestro, financiando el tejado con la venta del algodón que cultivaron ellos mismos.

Aquellos que han perdido sus terrenos de pasto, han recibido indemnizaciones, que algunos han invertido en comprar una bicicleta o un carro. También se pretende renovar 5 clínicas de la zona en los próximos meses, aunque por ahora se ven forzadas a trabajar sin medios.

El problema del Chad es que se encuentra en una categoría peligrosa de países en desarrollo, ya que posee suficiente petróleo para atraer compañías ávidas de beneficios, pero no tanto como para dar un vuelco total a la economía. La exportación de crudo actual supone la décima parte de la producción de Nigeria. Con el proyecto de Doba, donde habrá tres campos, se pretenden exportar mil millones de barriles, a lo largo de 25 años. De la venta de cada uno, el 12,5% repercute en el gobierno. Durante este tiempo, el beneficio debería suponer la cifra de 2000 millones de dólares. Sin embargo, el crudo chadiano se vende a menos de 20 dólares el barril, cuando en el mercado internacional el precio es de 50, lo que limita considerablemente las magras ganancias que el país espera obtener de sus recursos petroleros.

El reto del gobierno es potenciar los sectores tradicionales de la economía chadiana, como la agricultura, la producción de algodón y los servicios, mediante los recursos obtenidos del petróleo. Los campos petrolíferos no son, por definición, sostenibles. El Banco Mundial ha predicho que la economía chadiana crecerá un 30% este año, tras el inicio de las exportaciones de crudo. Sin embargo, la exportación del algodón, que genera la mayor parte de los ingresos, sólo se expande un 2% anual. Todos los analistas están de acuerdo en que es necesario más tiempo para evaluar el éxito de la política de "petrodólares para luchar contra la pobreza", de la cual es pionero el Chad. "Hicieron falta 10 años para lograr evidencias sólidas y convincentes del grado de abuso y corrupción en Guinea Ecuatorial, pero si el Chad es capaz de evitarlos, será el primer país que convierta el petróleo en una bendición, en lugar de una maldición", según afirma A.Goldman, un analista de petróleo londinense.

 

 

 

diseñado www.elcaletero.com